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Mostrando entradas de 2016

cualquiera que me conozca...

Cualquiera pensaría que me he sumergido en la tristeza, pero pocos sabrán que me invade en realidad la nostalgia. Me he puesto los audífonos mientras viajamos en coche al campo donde entre montañas, neblina y lluvia viví mi juventud. Saco ligeramente mi cabeza por la venta del coche para sentir la brisa. Está anocheciendo y el crepúsculo viene cargando las primeras estrellas al horizonte eterno. Estamos llegando a mi hogar; ese lugar íntimo dónde le di la la primera calada a mi primer cigarrillo junto a mis vecinos, dónde siempre impera el olor a naturaleza verde, o dónde el Sol al amanecer no quema sobre mi piel. Escucho una risa de pronto, es la mía. Aquí todos los sentidos se multiplican, y mientras camino llega a mi memoria el recuerdo de mi primer chico, del sudor en nuestros cuerpos, o sus besos cuando me mordía. También llega a mi pecho la sensación de despertar y darme cuenta que me está mirando con sus ojos llenos de alegría. Calor. Eso siento en mi pecho y rá...

Pulso.

Instante. No importa dónde te encuentres. Sí debes flotar, lo harás. Estoy hablando del momento en que como humanos luchamos por un poco de tranquilidad, de paz. Ya no me importa si obtendré el trabajo, puesto que ahora que vuelvo a la escuela me centraré nuevamente en ella. Leer, pensar, aplicar y bailar. El dinero me preocuparía pero no demasiado, ya que en esta semana sin haberlo buscado trabajé dando clase y siendo sinodal en un examen de danza. La vida es progresiva, lenta y aún así no termino de entenderla, o de asimilarla corporal, o sensorial, o espiritualmente. ¿Por que quiero andar con prisa siempre? Miranda, una mujer con fiereza en la cadera y ternura en el gesto me miró ayer, me hizo comentarios que no logro entender. Me dijo que pensara como si no tuviera nada que perder. Como cuando no tienes novio y hacerlo. Que te valga madre todo y que no pusiera freno. ¿Se refería acaso, que debo abandonar mi cordura? Por que no estoy cuerdo, sólo soy un controlador d...

Antes de dormir.

Imagen
Mientras estoy sentado aquí, esperando los síntomas del sueño me pongo a pensar y como es común en mí, a escribir. Doy círculos en mi cabeza mientras escucho una pieza de Max Richter inspirada en el las etapas del sueño, la portada del cd tiene la imagen una luna llena. Blanca. Las entrevistas sobre el porque de la sinfonía que había compuesto, Richter sólo dijo que desde niño siempre se sintió abstraído hacía el mundo del inconsciente. Yo que he escuchado algunos discos más de él puedo confesar que tiene mucha razón en que su música te transporta a un lugar distinto, como si estuvieras dentro de tí, pero también de él. Como si así pudiera conectar los mundos oníricos de los otros al suyo. Lo que yo vivo con este disco es un gran deseo de correr. Pero un correr simbólico, como con un deseo de penetrar la dimensión que me mantiene cuerdo. Quiero vaciarme, navegar lo glaciar de mi y nunca volver a enfermarme de razones. Me pregunto sí es normal añorar la locura al mismo tiempo en qu...

Oda a la confianza.

Me parece sorprendente todo lo que tengo que hacer para escaparme del dolor, por ejemplo, tuve que tragarme mi orgullo, mis ideas, mis pendejadas malvibrosidades, para sobrevivir bailando y enajenando mi cabeza aunque sea por una hora y media en clase. Estrategias para mantenerme neutral, para olvidar que nunca es suficiente en esta jodida vida. Quiero bailar más, hacer varias clases para ver si sudando logro expulsar esta pinche desilusión que me carcome sin piedad. Mientras otro cabrón se acurruca sobre los brazos de mi agresor, riendo sobre lo que me hizo, cuando yo estoy aquí tirado en una esquina, sobre cemento queriendo ser polvo. Es triste. Antes podía esconderme del miedo y el dolor entre los sonidos que las teclas del piano sueltan al aire, ahora cuando mis dedos caminan sobre las banquetas blancas y negras, me parecen más bien nostálgicas. Al borde de la histeria, al borde de arrancarme la horrible voz que tengo, para vomitar lo muerto en mí: la confianza. Ni las letr...

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Es curioso, a veces estoy muy bien pero otras, me va muy mal. Ya no sé que hacer para recuperar la calma. Bueno, si sé.  Bailar. Es solo que tengo algo más para ti, algo que sólo puedo darte viendote a la cara y sabiendo que me escuchas Si no adivinaste, quiero apuñalarte con mis palabras. Tal vez suene cruel y tal vez lo sea, pero quiero hacerte llorar el doble de lo que tu a mi.

Solo la verdad.

No, esta vez no quiero decir que lo sabía que entendía que iba a a valer mierda esto. Esta noche quiero decirme que esperaba con todo mi corazón que fuera diferente, que el amor existiese, que la alegría no se derrumbara. Que su pecho ansiará mi cabeza acurrucada. No. Tener fe, esperar afecto cariño, besos, calor son mera fantasía: son el aire que infla los globos que sin medir la fuerza ni la cantidad explota sin más y se escapa por el espacio sin retorno. Pobre tonto. Uno debería poder aceptar le hecho de que le toca la áspera vida, la parte dura, de no regreso la que duele, la que nadie quiere. Debería haber entendido ya que no cambiará mi suerte. Que no importa la lluvia... La suerte seguirá vomitando mi existencia señalandome como culpable por la manera en que pienso o por la manera en que me muevo, en que respiro, en que me traiciono, pero sobretodo, por tener el sueño de saberme amado. Sólo quiero que me responda ¿Por qué yo? ¿Por qué se le hizo fácil j...

... No a lo inmutable.

Creo existir como río interminable, recorriendo el universo mismo. No me apetece, ni me interesa que alguien navegue mis aguas, al menos ya no. Hubo un tiempo en que temía que nadie notase la belleza existente en mis paisajes, hoy entiendo que no puedo seguir esperando a que un barco que desee cruzar mar de continente a otro se aventure a navegar un charco angosto. Ya no envidio los árboles, ni la tierra, ni los animales que vienen a beber de mí. He comprendido que me es mundano aquello que tenga que ver con fidelidad, compromiso o amor puesto que así como nadie puede obligarme a cambiar el curso de mis aguas, no estoy dispuesto a pudrirme en una presa, o convertirme en lago pues en la quietud uno se condena a lo inmutable. Soy agua, por lo tanto moldeable, incapaz de quedarme igual. Estoy dispuesto a ofrecer vida, momentos tenues o instantes perdurables para quien decida sólo entrar a mi dominio y salirse al poco rato. También deseo convertirme en el escondite perfecto, o el pai...

Carta a Goyo

2 Te regalaría el reino de las luciérnagas para que no te aceche la noche, tal vez así la melancolía que a veces te contagia sin pedirte permiso no llegue a ti. Te llevaría a navegar el mar dónde flotan narcisos y margaritas, sobre aguas cristalinas, esperando que jamás olvides el paisaje y siempre lo recuerdes en los momentos más difíciles de tu existencia. Intentaré eventualmente enseñarte a bailar, aunque para ser honesto preferiría que fueras tu quien me enseñará a mí. Tengo un ejemplo, tu espontaneidad. Soy un roble incapaz de romper mis propios esquemas y límites, tu te me presentas a mi como un torbellino, sin dirección alguna y rigiendote bajo tus propios giros.  Deberíamos pilotear algún avión en busca de una mejor tierra donde ni tu, ni yo salgamos tan jodidos de esta hiriente realidad que nos traga sin piedad. Espero Goyo, que si no es en esta vida eventualmente mientras se desenvuelven nuestros futuras existencias, nos encontremos para amarnos con una fuerza tal c...

Carta a Gregorio...

1 Desde la primera vez que te vi junto Andrea, ocurrió algo en mi cabeza que aun no logro entender, pues empezaste a aparecer constante en mis pensamientos. Yo me cautivaba al verte por los pasillos de la escuela y darme cuenta que eras una persona especial, muy auténtica. Un día me hice valiente y me atrevía hablarte, afortunadamente te caí bien y me dejaste conocerte. Me di cuenta que mis primeras impresiones sobre ti podían ser verdaderas, pero que se quedaban austeras, ya que eres un universo gigantesco, con partes que dejas apreciar pero dejándote solo para ti algunas sombras que develan tu verdadero carácter mutable. Eres un cuerpo astral atrayente para mirarte girar y girar sin ningún rumbo o dirección, invitando a los cometas gravitar a tu lado. Jamás he dejado de apreciar esa luz que las estrellas en tu pecho alumbran para aquellos que caminamos en océanos de penumbras. Eres para mi un faro a la libertad y me salvaste del olvido en cierta ocasión... Jamás encontraré pala...