Pulso.



Instante.


No importa dónde te encuentres. Sí debes flotar, lo harás.
Estoy hablando del momento en que como humanos luchamos por un poco de tranquilidad, de paz. Ya no me importa si obtendré el trabajo, puesto que ahora que vuelvo a la escuela me centraré nuevamente en ella. Leer, pensar, aplicar y bailar.

El dinero me preocuparía pero no demasiado, ya que en esta semana sin haberlo buscado trabajé dando clase y siendo sinodal en un examen de danza. La vida es progresiva, lenta y aún así no termino de entenderla, o de asimilarla corporal, o sensorial, o espiritualmente. ¿Por que quiero andar con prisa siempre?

Miranda, una mujer con fiereza en la cadera y ternura en el gesto me miró ayer, me hizo comentarios que no logro entender. Me dijo que pensara como si no tuviera nada que perder. Como cuando no tienes novio y hacerlo. Que te valga madre todo y que no pusiera freno. ¿Se refería acaso, que debo abandonar mi cordura? Por que no estoy cuerdo, sólo soy un controlador de mierda que le tiene miedo al contacto físico, a los besos, y a los otros.

Los sueños son mi morada perfecta.
Irreal para otros, vivida para mi. Tengo mis momentos de protagonismo y puedo volar.

No me importa que no me den el trabajo, me importa más bien empezar a perder el miedo al contacto, a mi gordura, a mi sudor. Quiero saltar.
Correr y sentir cuando estoy despierto, como cuando sueño... que lo puedo todo. Que lo valgo y que el mundo gira para mí.

Tal vez sea egoísta, pero despues de 22 años poniendo la opinión de otros antes que la verdadera mía, no debe ser equívoca.

¿Verdad?

Comentarios

Entradas populares de este blog

MANIFIESTO: 2017.

V i c i o.

Universos