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Mostrando entradas de 2015

Decadencia.

Desvanecerse en los más profundo del abismo, querer acercar el olvido, la no-presencia. Ignorar las dudas. Dejarse caer. Abrir los ojos y quedarse ciego; sordo, ante la omnipotencia de lo inestable. Quietud, hambre voraz por desgarrar las pieles, abrir el horizonte y destripar el cielo nocturno. Más insaciable que nunca, menos prudente. Ataca, engañosamente, como cuando no debes dormir pero te traicionan los parpados, la comodidad y el cansancio. Esperas que el lucero de la mañana arroje en su marea, aquello de lo que hablabas hoy. No sé trata de medir el progreso en una asquerosa dialéctica, más bien, de focalizar las posibilidades, de salirte de la engañosa tradición de ir hacía delante. Rompamos el círculo vicioso de temerle a los conceptos. Se trata de dejarlos ser: existir, morir, renacer mientras tu te vas adaptando a cada uno. Se trata de estar en el ahora. Vivir el ahora, ser presente.

Por si te lo preguntas:

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I Si te lo preguntas, he enterrado los aviones de papel en el patio más lejano a mi casa. Allá dónde algún día lograrán renacer después de haber sido alimento a la tierra, haciéndola fértil, fuerte y poderosa. Ya no recuerdo el lugar exacto, y lo olvidé apropósito. No quiero que nadie usurpe esos cuerpos de suave textura, ni que los saquen de sus sueños -que es lo único que los mantiene con animo, para un día transformarse en algo más bello. Sé que nunca imaginamos separar así, aquello que recolectamos juntos. Yo me quedé con los avioncitos y tú, con los barquitos. Miro distraídamente al planetario, a las plazas y al caballito para ver si encuentro el fantasma de un vestigio de amor puro. Ahí ya no queda nada y lo agradezco a los dioses y a la naturaleza. Espero que tu sombra ya no te atormente por las noches, y que tu atemporalidad mental ya no sea más tu carcel. Ojalá que el día que decidas cortar tu cabello de nuevo, lo regales al viento. Pero ojalá que un día, v...

De las dolencias y las crisis, 2015.

Ojalá existieran los recetarios perfectos aquellos que sirvan para curar cualquier mal. La incongruencia me perseguía y hoy, ya soy incertidumbre. Las lágrimas quieren correr de mis ojos cuando al verme frente al espejo o darme cuenta de que me pasa siento todo fuera de su lugar y en peligro de colisionar. No puedo dejar de preguntarme que carajos pasa en mi, en mi karma, en mis manos en mis intestinos, en mi alma en la consciencia universal y colectiva. Quiero huir hasta del paso del tiempo, CURIOSO: mi vida siempre ha sido huir. Responsabilidades, cariño y personas, afecto, besos y sexo ocasional. Me disfrazo de miedoso, para controlar mis deseos más básicos. Hoy caigo en el vacío de la SÍ existencia, vacío que se reparte entre las cosas que has hecho las que no, las que te arrepientes de habar cometido, de las que no: Ese tira y afloja abusivo vicioso, sucio y desquiciado. Vomitar palabras al aire, al espacio cibernético a la sensibilidad histórica y al continuo dev...

Discursillo. Conclusiones.

¿De cuántas maneras uno puede hablar consigo mismo? Me lo pregunto cada día en que me levanto, me baño, desayuno y me apresuro a la escuela. También me abstraen las dudas cuando entre salto y paso me acuerdo de sostener el abdomen dentro, o mantener las rotaciones de la pierna en su lugar. Es cruel mirarse en el espejo, emitir un auto-juicio y sentir que todo se ha borrado en la nada. Septiembre fue un mes dónde era incapaz de mantener la idea de gracia, precisión y tranquilidad junto a mi nombre, cuerpo o existencia. Inclusive llegué a la conclusión que me tocó vivir en el cuerpo de un patito feo, de alguien que no es agraciado a la pupila y que esto podría potenciar aquel momento frívolo en que decides tomar al toro por los cuernos y crear tu propio discurso poético. El ente creativo es capaz de ordenar aquello que para su intuición le dicte re-organizar. Cambiar aquello que sobre, que no aporte para que al final se empate lo que más pueda a su cosmogonía. Quiero encontrar cad...

Pido al cielo un cachito de espacio en tus pensamientos.

. Ojalá que jamás te lleguen estas líneas que hoy tengo por escribirte, amigo mío. Quiero decirte, que me encanta la poca proyección de tu cuerpo (pero la gigantesca cercanía que siento al latido de tu corazón) Me pregunto si el sabor de tus labios es el que me imagino en la distancia "Me imagino acariciando tu espalda, besando tu cuello en el silencio, de esta noche estrellada" "Te imagino susurrando mi nombre, rezando por mi fortuna y acariciando mis muslos..." Ojalá que jamás te enteres de que mientras lees esto estoy por besarte en tus sueños.

Salón de Recuerdos

Tus manos cosieron lo que un día roto estuvo y tu boca endulzó aquello que había sido envenenado. Ruego al universo un día superar la sombra entre mis dedos que solías llenar con los tuyos sobre mi mano. Haz dejado la huella de tu silencio esa que sólo se iba con tu sonrisa. Ojalá el espacio se inunde en vida y las cicatrices se vuelvan alas. Quisiera darte lo que es tuyo y que me sobra; pero entonces recuerdo que no puedo llevar nada que no me marque.

Celda I

Hacía ya un tiempo en que el viento no traía algo diferente a este cuerpo prisionero del tiempo. Hacía ya un tiempo que el oscuro, no ofrecía una caricia oportuna a este silencio enfermo de nostalgia. He estampado mi cabeza tres veces a esta pared hueca de razones, e incluso, en un arranque de furia he golpeado con mis puños los rincones más débiles de la estructura para ver si se apiadaba de mi y se rompiera. Quisiera volver a probar la libertad de caminar descalzo por la calle, mientras llovía. O de sonreír ante los errores, de volver a gritar de miedo cuando caigo por dar un mal paso. Quisiera volver a sentir densidad pero también aprehender las ventajas de ser invisible para aquellos que se están pudriendo de apatía conformismo y auto-destrucción.

Sobre el año viejo, el viaje y la esperanza.

Lo más curioso que tiene este viaje es que a pesar de que creí que estaba destrozado en el principio, hoy me doy cuenta que no fue así. Al contrario, mi cuerpo ya estaba preparado para decirle adiós a todo aquello que me robase las ganas de soñar, de respirar y de querer algo o alguien que no me atara a un suplicio seguro. Hoy termina mi luto, el periodo para despedirme de lo bello que compartí con la persona que creí que el amor era infinito, o con la que creía que el universo no era tan grande al coincidir de la manera en que lo hicimos. Hoy después de cuarenta días y noches, cierro el ciclo para dejar de llorarlo, o para tenerlo arraigado a mis pensamientos, palabras y sentimientos. A partir de hoy trabajaré en la proyección de su nombre como alguien que FUE especial, que ha decidido zarpar sus alas en otro horizonte dónde ya no puedo volar más. Al finalizar el año pasado, que en momentos no fue más que una mierda, agradezco por igual todo lo bueno, desde lo material hasta la...