Sobre el año viejo, el viaje y la esperanza.
Lo más curioso que tiene este viaje es que a pesar de que creí que estaba destrozado en el principio, hoy me doy cuenta que no fue así. Al contrario, mi cuerpo ya estaba preparado para decirle adiós a todo aquello que me robase las ganas de soñar, de respirar y de querer algo o alguien que no me atara a un suplicio seguro.
Hoy termina mi luto, el periodo para despedirme de lo bello que compartí con la persona que creí que el amor era infinito, o con la que creía que el universo no era tan grande al coincidir de la manera en que lo hicimos. Hoy después de cuarenta días y noches, cierro el ciclo para dejar de llorarlo, o para tenerlo arraigado a mis pensamientos, palabras y sentimientos. A partir de hoy trabajaré en la proyección de su nombre como alguien que FUE especial, que ha decidido zarpar sus alas en otro horizonte dónde ya no puedo volar más.
Al finalizar el año pasado, que en momentos no fue más que una mierda, agradezco por igual todo lo bueno, desde lo material hasta las muy pequeñas conquistas que obtuve sobre mi carácter, o sobre terminar cosas que eran necesarias de ponerle fin.
Este año empezó con una película, y dos chicas, una representando mi pasado - presente y la otra mi futuro más próximo. Espero, recuperar mi fuerza de voluntad, mis ganas de volar sin alas. El amor a mis pies por bailar una clase más, quitarme la apatía que condenaba mi alma, volver a sentir cariño por lo que mas amé y me mantuvo vivo un montón de tiempo... La danza.
Creo que la respuesta a muchas incógnitas, problemas y dudas que persiguieron mi cabeza el año pasado al fin podrán ser develadas. Sé que tarde o temprano dejaré salir esta bestia que intenta escapar desde hace tanto tiempo, pero que siempre he tratado de mantener tranquila. No sé de que soy capaz pero creo que esto es exactamente lo que podrá ayudarme a resolver las constantes preguntas que se cargaron sobre mi espíritu y cabeza imposibilitando el que realmente me ocupara de aquello que me preocupara.
Tres runas dijeron exactamente lo que estaba a mi favor, pero así mismo lo que estaba en contra. Sólo pienso decirle al universo que ya no quiero tener miedo, y que obtendré el control de mi mismo como solía tenerlo cuando era más joven, pero a diferencia de ese tiempo, dejaré la ambición enferma para realmente hacer las cosas para mi propio beneficio. Voy a gustarme.
El año se fue, con 24 meses, un iPod, un celular, fatiga, apatía, plantas carnívoras, overoles rojos, Mario, un FlashMob, Beto Pérez, Alarcón, mi danza del fénix, la Luna y sus remedios, el encuentro de creadores, nuevas personas, viejas personas, familia, inseguridad, dolor....
El aire transforma todo.
El planeta tiembla.
Yo despliego los brazos
para bailar.
Entregándome al vaivén
del océano.
Comentarios
Publicar un comentario