Salón de Recuerdos

Tus manos cosieron
lo que un día roto estuvo
y tu boca endulzó
aquello que había sido envenenado.

Ruego al universo
un día superar la sombra
entre mis dedos que solías
llenar con los tuyos sobre mi mano.

Haz dejado la huella de tu silencio
esa que sólo se iba con tu sonrisa.
Ojalá el espacio se inunde en vida
y las cicatrices se vuelvan alas.

Quisiera darte lo que es tuyo
y que me sobra;
pero entonces recuerdo
que no puedo llevar nada que no me marque.

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