Celda I
Hacía ya un tiempo en que el viento
no traía algo diferente
a este cuerpo prisionero del tiempo.
Hacía ya un tiempo que el oscuro,
no ofrecía una caricia oportuna
a este silencio enfermo de nostalgia.
He estampado mi cabeza tres veces
a esta pared hueca de razones,
e incluso, en un arranque de furia
he golpeado con mis puños
los rincones más débiles de la estructura
para ver si se apiadaba de mi
y se rompiera.
Quisiera volver a probar la libertad
de caminar descalzo por la calle,
mientras llovía.
O de sonreír ante los errores,
de volver a gritar de miedo
cuando caigo por dar un mal paso.
Quisiera volver a sentir densidad
pero también aprehender las ventajas
de ser invisible para aquellos
que se están pudriendo de apatía
conformismo y auto-destrucción.
no traía algo diferente
a este cuerpo prisionero del tiempo.
Hacía ya un tiempo que el oscuro,
no ofrecía una caricia oportuna
a este silencio enfermo de nostalgia.
He estampado mi cabeza tres veces
a esta pared hueca de razones,
e incluso, en un arranque de furia
he golpeado con mis puños
los rincones más débiles de la estructura
para ver si se apiadaba de mi
y se rompiera.
Quisiera volver a probar la libertad
de caminar descalzo por la calle,
mientras llovía.
O de sonreír ante los errores,
de volver a gritar de miedo
cuando caigo por dar un mal paso.
Quisiera volver a sentir densidad
pero también aprehender las ventajas
de ser invisible para aquellos
que se están pudriendo de apatía
conformismo y auto-destrucción.
Comentarios
Publicar un comentario