De las dolencias y las crisis, 2015.


Ojalá existieran los recetarios perfectos
aquellos que sirvan para curar
cualquier mal.
La incongruencia me perseguía
y hoy, ya soy incertidumbre.

Las lágrimas quieren correr de mis ojos
cuando al verme frente al espejo
o darme cuenta de que me pasa
siento todo fuera de su lugar
y en peligro de colisionar.

No puedo dejar de preguntarme
que carajos pasa en mi,
en mi karma, en mis manos
en mis intestinos, en mi alma
en la consciencia universal y colectiva.

Quiero huir hasta del paso del tiempo,
CURIOSO: mi vida siempre ha sido huir.
Responsabilidades, cariño y personas,
afecto, besos y sexo ocasional.
Me disfrazo de miedoso,
para controlar mis deseos más básicos.

Hoy caigo en el vacío de la SÍ existencia,
vacío que se reparte entre las cosas que has hecho
las que no, las que te arrepientes de habar cometido,
de las que no: Ese tira y afloja abusivo
vicioso, sucio y desquiciado.

Vomitar palabras al aire, al espacio cibernético
a la sensibilidad histórica y al continuo devenir cosmológico
con la esperanza de que la gravedad, lo inmenso
se venga sobre de mi.
Me tiré en la brecha de la ausencia:
dónde suspendido e ingrávido seré abstraído.

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