Una carta en domingo por la tarde...
Ha sido dificil hacerme a la idea que muchos de los lugares o circunstancias que creías eran parte de ti dejan de hacerte bien.
No importa cuanto te esmeres en hacer que las cosas funcionen de nuevo, cuantas veces cedes, o, cuanto quisieras permanecer callado para evitar que surjan nuevos problemas. Sí, pareciera más sencillo y simple de lo que en verdad es, pero los afectos no dejarán de sentirse agredidos, y en cierta manera evitar la situación solo provocará más incomodidad e infelicidad tanto para uno mismo como para los otros.
Espero que el tiempo te haga entender lo siguiente: no es que no te quiera, o que desee hacerte daño al ejercer mi libertad. Todos los días tengo presente lo mucho que me amas, y espero sepas que ese amor es mutuo. Sin embargo, ese mismo afecto es la misma razón por la que ya no puedo seguir evitando dar pasos fuera de ti.
Has estado tanto tiempo a mi lado que me aterroriza dejarnos de ver cada mañana al despertar, dejar de coincidir y compartir nuestros alimentos diarios, el tiempo, y las experiencias duras y amables que hemos recorrido juntos como familia. Pero al mismo tiempo estoy tan emocionado por aquellas experiencias que estaré formando por mi propia cuenta y que me esperan.
Quiero y ansío demostrarme a mi mismo, y al mundo todas las virtudes que me enseñaste, al igual que el buen hombre responsable, luchador y sincero que criaste. Reitero lo antes dicho, no es que ya no sienta cariño, o que me esté yendo de tu casa por un berrinche y capricho, Mamá, sino porque es tiempo de valerme por mi mismo.
Celebremos que aún estamos vivos, y que sigues en este mundo acompañándome, no sabremos jamás cuánto tiempo será así, por lo que este es el momento justo para compartirte como empiezo a forjar mi hogar, mi trabajo, mis relaciones afectivas... Aun podremos seguir aprendiendo el uno del otro, y seguir creciendo. El que ya no compartamos techo, no impedirá que sigas presente y a cada momento junto de mi.
Dejar el hogar que te vio crecer es necesario, Mamá. Nunca existirán las palabras necesarias para amortiguar lo doloroso que podrá ser para ambos separarnos, pero alguien tiene que dar el primer paso, y ese alguien debo ser yo. Necesito buscar un espacio para instaurar mis propias reglas, mis propias relaciones con los objetos, y dejar de ser impuesto a soportar los objetos que te son necesarios para llamar hogar a tu morada.
Espero sigas teniendo presente que esto no es de ninguna manera un adiós para nunca volver, sino, un recordatorio de lo inevitable, y de como eso nunca será tan malo. ¿No vinimos a este mundo a conocer, experimentar y amar? Pues quiero hacerlo, equivocarme, llorar, reír, amar y hacer que te sientas orgullosa eventualmente. La independencia es una forma de auto-realización, o al menos eso quiero creer.
Te amo Mamá.
Comentarios
Publicar un comentario