Hacia el desorden.
Me parece curioso que a pesar de tener veinticuatro años habitando mi cuerpo, tengo tanto por entender de mi mismo, y del mundo que me rodea. Pero para ello debo intentar dejar de lado mis constantes miedos y el eterno ciclo de ansiedad social que me persigue.
Por primera vez en mucho tiempo dejaré que los rizomas tomen posición de mi tren de pensamiento, y vida misma. Ya me cansé de seguir permitiendo que la infelicidad se apodere de mi, y me aprisione en mi propia cabeza mientras fomento un odio hacia mi mismo, como al yo físico que he construido.
Este auto-dialogo y escrito no es una entrada de un diario cualquiera, sino un vestigio de todas las desdichas, y los eventos desafortunados que me siguen acechando. Gente negligente, espíritus corruptos, y chupadores tóxicos de energía que caminan sin detenerse en este asqueroso mundo.
De alguna manera debía defenderme, y que mejor que recopilando, documentando, analizando, y creando conclusiones que pudieran ayudarme a desahogar mis infortunios, entender que no todo estaba tan mal, y seguir delante para conseguir una estabilidad emocional más sana.
Vivan los rizomas de pensamiento. Y no, no me refiero a volverme un hippie que pretende que las cosas pasen por si solas; me refiero a que, me fugaré de mi mismo. Tomaré riesgos, me forjaré metas, me dialogaré mucho de maneras diferentes ( a través de la música, el teatro, y no solo en internet/la comodidad de mi casa). Debo dejar de ser tan miedoso, si bien no dejar de hacer listas, DEJAR que NO SEGUIRLAS me agobie y me haga sentir mal conmigo mismo. Carajo.
Toda mi vida me sentido tan mal conmigo mismo por creer que no puedo tener fuerza de voluntad... ¿pero es cierto?
¿no la tengo?
Despierta.
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