El Gato a la Luz de la Luna I
La incertidumbre visita el tejado tomando de la mano a la inseguridad que habita en el jardín. El gato se asoma por la ventana del segundo cuarto para ver la Luna. Mamá llora sentada en la cocina muy silenciosamente; Papá no está en casa.
Los arbustos de fuera aúllan junto al viento, el bosque invade la casa con su aroma irreconocible de naturaleza, de verde, dentro de la casa, la leña no prende, la chimenea está fría, sola y vacía. El humo la abandona... Ya se acerca el tren sobre la vía, se delata con el temblor de la tierra; mucho antes que el lejano "chu-chu", o el humo al cielo.
El puente de madera que una la terraza con los cuartos se manchan de luz plateada gracias al tragaluz que Mamá siempre soñó para su casa perfecta; Berta, la perra del vecino está de fiesta al parecer, ya va mas de media hora en que no deja de ladrar.
Se escucha la chapa de la puerta girar, es Papá. Ha regresado de su viaje al pueblo, que fue al centro por la cena que mi madre se negó a preparar... El sendero que recorrió de la carretera a mi casa tiene forma de caracol, infinito que mi Padre tardó en circular, sin querer llegar (lo delata su pisada).
Ya casi es Navidad: se nota en el aire, pero no en la lluvia que cayó en la tarde dejando el jardín resbaloso, y con un rocío tan bello en combinación a la noche de Luna Llena...
Los arbustos de fuera aúllan junto al viento, el bosque invade la casa con su aroma irreconocible de naturaleza, de verde, dentro de la casa, la leña no prende, la chimenea está fría, sola y vacía. El humo la abandona... Ya se acerca el tren sobre la vía, se delata con el temblor de la tierra; mucho antes que el lejano "chu-chu", o el humo al cielo.
El puente de madera que una la terraza con los cuartos se manchan de luz plateada gracias al tragaluz que Mamá siempre soñó para su casa perfecta; Berta, la perra del vecino está de fiesta al parecer, ya va mas de media hora en que no deja de ladrar.
Se escucha la chapa de la puerta girar, es Papá. Ha regresado de su viaje al pueblo, que fue al centro por la cena que mi madre se negó a preparar... El sendero que recorrió de la carretera a mi casa tiene forma de caracol, infinito que mi Padre tardó en circular, sin querer llegar (lo delata su pisada).
Ya casi es Navidad: se nota en el aire, pero no en la lluvia que cayó en la tarde dejando el jardín resbaloso, y con un rocío tan bello en combinación a la noche de Luna Llena...
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