Dejar ir es darse la oportunidad para vivir de nuevo.
Hace aproximadamente cuatro años tuve el impulso de crear mis propias obras dancísticas, apoyado del deseo de excesivo por generar mi propia voz, así como descubrir que era lo que realmente deseaba como bailarín. Fue entonces que sin pensarlo demasiado creé la Danza del Fénix en el 2014, pues además de mi propio deseo, tenía otras tres razones que terminaron por darme la confianza para empezar a trabajar en mi primer proyecto profesional.
La primera de esas tres razones que no me sentía solo, me sentía acompañado de una manera artística, pero también humanamente de mi amigo Sigler. Desde que terminamos la preparatoria, se aventó a bailar conmigo sin pensarselo dos veces. Dejo que mi imaginario creará universos que tanto él como yo vivimos con mucha alegría, risa hasta tirarnos en el piso y claro, ambiciones sobre generar en los demás un momento único.
Después de Sigler llegaron más individuos de diferentes lugares y disciplinas, como Iván, Carolina, Victoria, Mena, Miguel y Evelyn quienes fueron con los que empecé el que sería nuestro primer montaje. Una obra que nunca se realizó con ellos como participantes y que dicho trabajo se llamó Paisajes, siendo nuestro debut oficial ante el mundo. Bailamos Iván, Sigler y yo.
La danza del fénix, boceto en movimiento era mi propuesta al mundo para hacer de nuestro trabajo un hogar, una plataforma que nos permitiera realizar lo que más amábamos que era bailar.
La segunda razón corresponde a una situación que ahora se escucha demasiado, y que yo estupidamente no podía formularme correctamente en ese entonces. Quería y ansiaba que la Danza del Fénix fuera una plataforma dónde no hubiera un solo coreógrafo, un sólo líder, una sola cabeza. Quería que todo el grupo fuera rotativo y que tuvieran la libertad de crear sus propuestas, sus búsquedas, sus cuestionamientos existenciales, etc.
Lamentablemente hasta la fecha del día de hoy esto quedo como ambición frustrada, pues sólo yo creé coreografías, y sólo yo lideré el grupo. Pasaron, gracias al universo muchos grandes artistas y bailarines en la agrupación, pero ninguno se atrevió a crear dentro, tal vez era pedir demasiado, o simplemente no era el interés de aquellas personas y no está mal, simplemente en otro momento, con otras condiciones las cosas pueden cambiar.
La tercera razón fue el amor. El amor a la danza, el amor a querer moverme y bailar como yo quisiera. Ser libre, salirme de tiempo, volver a él, correr, reírme, equivocarme. Por eso existió el "Boceto en Movimiento" pues nunca en la vida creí en las verdades absolutas, en los metarelatos de "sentido lógico" y cuadrado. Para mi siempre la danza sería un campo al que siempre podrías aprender demasiado. Ahora entiendo que danza para mi es creación, es artista.
De todo lo que he escrito, el recordar todo lo que hice en la danza del fénix, recordar todos los integrantes, Sigler, Iván, Carolina, Victoria, Mena, Evelyn, Miguel, Gena, Ginori, Sheyla y más recientemente Itzia, Dani y Liz no me queda más que agradecerles con el corazón la fe que pusieron en mi. En mis debrayes y en mi sensibilidad loca/rebeldosa.
La danza del fénix llega hoy a su fin, porque ingratamente me negaba a dejarla ir, pero como dice el título, soltar es vivir en otro tiempo y en otro espacio.
MIL GRACIAS.
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