#Pónganselacamiseta (?)
Este día, saltándome la costumbre de escribir algún poema, me tomaré la libertad de platicarles a través de mis letras lo que en la semana me sucedió. Antes que nada, haré la debida acotación para que puedan entender bien las cosas; si alguna vez han tenido la duda de mi profesión deberían saber que soy estudiante de Danza Contemporánea en una escuela que prefiero no mencionar.
El regresó a clases fue inevitable para todos, en mí caso, me tomó bastante tiempo hacerme la idea de que tenía que volver a la dichosa institución, que lejos de sentirme parte de la línea de formación proveniente de una disciplina artística, lo siento como una terrible condena por la cual debo pasar, antes de poder irme y ganarme el título de Licenciado en Danza Contemporánea.
Para no hacer de esta crónica algo pesado me voy a centrar en lo que me detonó todo este enojo, frustración y coraje -Sí, TODO AL MISMO TIEMPO- hacía algunos de mis maestros, que por más que intento ponerme en sus lugares, no logro si quiera entender muchas de sus opiniones discursivas o muchos de sus infantiles actos.
Se supone, que el que quiera trabajar en una disciplina artística sabe desde el principio que no es una profesión -u oficio- de la cual puedas vivir con lujos. Esto proviene de un problema cultural en que la gente prefiere seguir viendo novelas a salir de su casa para pagar una entrada al teatro, que sabe va terminar lamentando por no entender las nuevas muy complejas propuestas que no son más que chorradas ó problemas personales mal acomodados, sin pies o cabeza, aburridos y para nada empáticos.
Retomando lo central de mi crónica, éstos dos maestros son de aquellos que te dicen una cosa pero terminan haciendo otra. Por si quieres un mejor ejemplo, son los que se fuman un cigarro en tu cara, mientras te regañan y te dicen que vas a morir, pero por si fuera poco, que ellos lo hacen "por que ya vivieron"...
¿Sólo a mi esto le suena ilógico, infantil y a cómo si fueras, un vil pendejo?
En este día hablaré de uno en especial, a quien llamaré Legaña. Cuando este joven bailarín de grandes extensiones y facilidad para hacer ballet era alumno de nuestra escuela, tuvo también las virtudes de ser un grillero, anarquista y crítico de su propia escuela. En toda su estadía escolar se la pasó repitiendo cada una de las faltas que la pobre institución tenía, sin tentarse las palabras ni las letras, metiendo oficios para sacar a ciertos maestros de ciertas materias (que vaya, lo entiendo, mi escuela tiene algunos maestros que no son tan agradables, y se aprende poco) pero siempre dijo, que su ambición era quemar la escuela, mientras los alumnos hacían unos Grandes Jetés, en círculos, celebrando.
Cuando salió de la escuela, se título lo más pronto que pudo; y después de de unos meses se convirtió en mi maestro. No tenía problemas con él, es agradable como así mismo, es alguien quien te hace reír muy fácil.
Lo que ocurrió en lo que ya no estuve de acuerdo, fue que después de un año de trabajo en la escuela que un día quiso quemar, nos invitó como estudiantes a que nos pusiéramos la camiseta de la universidad...
¡JA! ¿No les resulta contradictorio? Mi cabeza, ya sea por educación o cultura solo me hace sentir que a eso se le llama hipocresía y conveniencia... Ahora que el señor, ya quiere ganarse una plaza en esa escuela, que parece más un hobby para perder el tiempo, nos invite a que nos pongamos la camiseta...
No me burlé, porque soy respetuoso y porque con la misma vara que midas, serás medido o almenos eso se dice por ahí. Pero en lo que si casi me da un infarto es que el Señor Legaña, haya mostrado su verdadera cara. Él es de esos que piensan que "ya se les paso" la edad, y que la mejor opción es quedarse en mi ciudad, dónde ya tiene contactos seguros para la placita, en la universidad.
Quiere que ocupemos los espacios institucionales de nuestra trascendental e histórica escuela, ya que es "Cuna de Héroes, Crisol de Pensadores". A veces, no estoy tan seguro de creer en lo que los maestros tienen por decir a los alumnos, y menos en mi país - mucho menos le creo a Pseudo-Artistas - puesto que antes que nada va el miedo que pierdan el control de algo que no tienen si quiera idea del problemita en el que están.
Por hoy, llegó al final de mi crítica, ya saque el veneno necesario y lo demás puedo quedármelo yo.
-Omar-
No me burlé, porque soy respetuoso y porque con la misma vara que midas, serás medido o almenos eso se dice por ahí. Pero en lo que si casi me da un infarto es que el Señor Legaña, haya mostrado su verdadera cara. Él es de esos que piensan que "ya se les paso" la edad, y que la mejor opción es quedarse en mi ciudad, dónde ya tiene contactos seguros para la placita, en la universidad.
Quiere que ocupemos los espacios institucionales de nuestra trascendental e histórica escuela, ya que es "Cuna de Héroes, Crisol de Pensadores". A veces, no estoy tan seguro de creer en lo que los maestros tienen por decir a los alumnos, y menos en mi país - mucho menos le creo a Pseudo-Artistas - puesto que antes que nada va el miedo que pierdan el control de algo que no tienen si quiera idea del problemita en el que están.
Por hoy, llegó al final de mi crítica, ya saque el veneno necesario y lo demás puedo quedármelo yo.
-Omar-
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