Crónica de una Fonda. Menú de Hoy.
Nunca te he visto de frente,
o he sostenido tu mirada.
Tampoco sé como hueles
o si besas la mejilla para decir hola...
Jamás cruzaremos palabra,
o compartiremos oxígeno.
Mucho menos podré tocar tus labios,
color carmesí, grosor prominente...
Yo sé, que no bailaremos juntos
que no sabre como son las líneas
apilándose sobre tus manos,
de piel oscura.
Si un día te viera caminar sobre las calles,
no me atrevería a seguirte;
Me escondería en las esquinas de mis temores,
para sólo tu trayectoria mirar.
Me he dedicado a espiarte;
a pensarte e imaginarte cerca,
tanto que por las noches
se me quiebra la respiración: por tu ausencia...
No hay polo tan frío, como las ansías
de una caricia tuya sobre mi pecho:
Tampoco hay viento tan violento
como la rabia, por la cobardía de sólo mirarte.
Vacío, soledad y abstinencia,
compañeras fieles, en este infierno;
tu sólo sonríes observando la TV,
en silencio, como invisible...
Las dudas atacan mi mente,
sobre si sabes acerca de mi
o de lo que siento, siendo solo
excusas para mantenerme pensándote.
Ni si quiera sé tu nombre, y no importa.
Es hora de irse, y lo sé. Me levanto sin ganas.
Te miro de reojo, con tus labios,
dibujando una sonrisa, como si fuera lo que querías que hiciese...
Capto la indirecta, me retiro.
Mañana volveré, para escribirte
en mis ideas del día: así como tu escribirás
el menú, del día.
-Omar-

Comentarios
Publicar un comentario