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Mostrando entradas de octubre, 2015

Decadencia.

Desvanecerse en los más profundo del abismo, querer acercar el olvido, la no-presencia. Ignorar las dudas. Dejarse caer. Abrir los ojos y quedarse ciego; sordo, ante la omnipotencia de lo inestable. Quietud, hambre voraz por desgarrar las pieles, abrir el horizonte y destripar el cielo nocturno. Más insaciable que nunca, menos prudente. Ataca, engañosamente, como cuando no debes dormir pero te traicionan los parpados, la comodidad y el cansancio. Esperas que el lucero de la mañana arroje en su marea, aquello de lo que hablabas hoy. No sé trata de medir el progreso en una asquerosa dialéctica, más bien, de focalizar las posibilidades, de salirte de la engañosa tradición de ir hacía delante. Rompamos el círculo vicioso de temerle a los conceptos. Se trata de dejarlos ser: existir, morir, renacer mientras tu te vas adaptando a cada uno. Se trata de estar en el ahora. Vivir el ahora, ser presente.

Por si te lo preguntas:

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I Si te lo preguntas, he enterrado los aviones de papel en el patio más lejano a mi casa. Allá dónde algún día lograrán renacer después de haber sido alimento a la tierra, haciéndola fértil, fuerte y poderosa. Ya no recuerdo el lugar exacto, y lo olvidé apropósito. No quiero que nadie usurpe esos cuerpos de suave textura, ni que los saquen de sus sueños -que es lo único que los mantiene con animo, para un día transformarse en algo más bello. Sé que nunca imaginamos separar así, aquello que recolectamos juntos. Yo me quedé con los avioncitos y tú, con los barquitos. Miro distraídamente al planetario, a las plazas y al caballito para ver si encuentro el fantasma de un vestigio de amor puro. Ahí ya no queda nada y lo agradezco a los dioses y a la naturaleza. Espero que tu sombra ya no te atormente por las noches, y que tu atemporalidad mental ya no sea más tu carcel. Ojalá que el día que decidas cortar tu cabello de nuevo, lo regales al viento. Pero ojalá que un día, v...

De las dolencias y las crisis, 2015.

Ojalá existieran los recetarios perfectos aquellos que sirvan para curar cualquier mal. La incongruencia me perseguía y hoy, ya soy incertidumbre. Las lágrimas quieren correr de mis ojos cuando al verme frente al espejo o darme cuenta de que me pasa siento todo fuera de su lugar y en peligro de colisionar. No puedo dejar de preguntarme que carajos pasa en mi, en mi karma, en mis manos en mis intestinos, en mi alma en la consciencia universal y colectiva. Quiero huir hasta del paso del tiempo, CURIOSO: mi vida siempre ha sido huir. Responsabilidades, cariño y personas, afecto, besos y sexo ocasional. Me disfrazo de miedoso, para controlar mis deseos más básicos. Hoy caigo en el vacío de la SÍ existencia, vacío que se reparte entre las cosas que has hecho las que no, las que te arrepientes de habar cometido, de las que no: Ese tira y afloja abusivo vicioso, sucio y desquiciado. Vomitar palabras al aire, al espacio cibernético a la sensibilidad histórica y al continuo dev...

Discursillo. Conclusiones.

¿De cuántas maneras uno puede hablar consigo mismo? Me lo pregunto cada día en que me levanto, me baño, desayuno y me apresuro a la escuela. También me abstraen las dudas cuando entre salto y paso me acuerdo de sostener el abdomen dentro, o mantener las rotaciones de la pierna en su lugar. Es cruel mirarse en el espejo, emitir un auto-juicio y sentir que todo se ha borrado en la nada. Septiembre fue un mes dónde era incapaz de mantener la idea de gracia, precisión y tranquilidad junto a mi nombre, cuerpo o existencia. Inclusive llegué a la conclusión que me tocó vivir en el cuerpo de un patito feo, de alguien que no es agraciado a la pupila y que esto podría potenciar aquel momento frívolo en que decides tomar al toro por los cuernos y crear tu propio discurso poético. El ente creativo es capaz de ordenar aquello que para su intuición le dicte re-organizar. Cambiar aquello que sobre, que no aporte para que al final se empate lo que más pueda a su cosmogonía. Quiero encontrar cad...