Ansias.
Esta tos que nace de mi pecho y me ahoga entre flemas con moco, no es un virus respiratorio, sino más bien este deseo por renunciar a continuar respirando. Estoy harto.
Muy harto, cada vez me persiguen de maneras diferentes la ansías. Al principio eran miedos estúpidos cuando de niño no me dejaban dormir, después, se transformaron en lágrimas por volverme normal, por no ser gay.
Cuándo era adolescente, mis ansias eran sobre los agujeros remendados de mi uniforme, porque se notaran, por mi pestilencia, sobre las manchas, o mi peso. Gracioso, que desde esa edad lo que me persigue es miedo, esa imagen de mi mismo. Grande, sudoroso, y anti-estético.
Maldito humo, se atora en mis pulmones dejandome indefenso, nublando mis decisiones, mis pasos. Estoy harto de tener miedo, estoy a punto de volverme loco porque simplemente no puedo apagar mis restricciones, me paraliza el temor.
Quiero fugarme, escaparme de mi propio cuerpo, de estás asquerosas ansias, lonjas y deficiencias.
Comentarios
Publicar un comentario