Querido Mario:

No hace mucho que me entere que te fuiste a Argentina y que perdiste tu boleto de regreso a propósito. Te escribo esta carta que nunca te llegará porque me bloqueaste de todas tus redes sociales, y los amigos en común no creo que me hagan el favor de hacerte llegar mi mensaje, desconozco que les habrás dicho de mi.

No pienso en ti casi, pero si te recuerdo.
Tengo muy presente quien fuiste y que soy gracias a que caminamos juntos un par de años, ya no siento más que agradecimiento a ti por ciertas cosas, y sólo eso. Cuando dije que enterraría los residuos de nuestro cariño, creeme que así lo hice. Olvidé el lugar y hasta el cerro dónde creció aquello, porque así quise hacerlo.

Espero que dónde estes encuentres la paz que México resultaba para ti. Me gusto saber que al fin te aventaste y con la fuerza de tu juventud arremetiste contra tus miedos. Algún día yo también lo haré.
No te envidio, porque sé que te costó.

A pesar de que me sigas odiando, o aun no me perdones por haberte amado y después haberte dicho que lo mejor era un adiós, yo te deseo lo mejor. Que siempre bailes; que te tengo de ejemplo para un día también salir de aquí. Pero no porque no ame Morelia, o Michoacán o México, sino porque nutrirse de otros aires es vida.

Sé feliz.

Comentarios

Entradas populares de este blog

MANIFIESTO: 2017.

V i c i o.

Universos